TANGO

Origen de la palabra Tango

Raíces musicales

La música Prostibularia

Carlos Gardel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ORIGEN DE LA PALABRA TANGO

 

Entre los muchos misterios que encierra el tango, el primero es el de su propia denominación.

Podemos encontrar en las culturas africanas, hispánica y colonial.

Según algunas teorías, Tango derivaría de tang, que es una de las lenguas habladas en el continente negro significa palpar, tocar y acercarse.

Entre los bantúes, además, hay dos idiomas que se denominan tanga y tangui. Y entre las lenguas sudanoguineanas figura la tangalé.

Curiosamente el contenido hispánico de la palabra se acerca a la africana tang.

Tango en Castellano es considerada una voz derivada de tanguir, que en español antiguo equivale a tañer, y de tangere, o sea, tocar en latín.

En la colonia, a su vez, tango era la denominación que los negros daban a sus parches de percusión. Ellos la pronunciaban como palabra aguda: tangó.  Y tangó eran también los bailes que organizaban los africanos llevados a la fuerza al Río de la Plata.

En las reuniones se creaban tales desordenes que los montevideanos llegaron a pedir al Virrey que prohibiese "Los tangós de los negros".

En el diccionario Hondureño se refiere a una especie de tambor que fabrican los indígenas.

Solo por curiosidad, porque en principio no tiene vinculación con el origen del tango rioplatense, cabe mencionar que una región de Japón se llama Tango. Al igual que una fiesta infantil de ese país, y que antiguamente en Brasil tango era sinónimo de samba.

Si el origen de la palabra tango, cuando hace referencia al tango rioplatense, es incierto y generador de arduas polémicas, el camino se desbroza bastante cuando se trata de descubrir las raíces musicales.

 

 

 

     

 

 

  

 

 

 

 

 

RAÍCES MUSICALES

Las habaneras, las milongas criollas y los tangos andaluces son la principales expresiones musicales populares de la segunda mitad del siglo XIX. La música campera, llegada de las urbes en ancas de los inmigrantes rurales, también se asocia a las fiestas y a los bailes del pueblo, a través de las zambas, vidalitas, trístes, chacareras, gatos, cuecas, malambos y estilos.

Los marineros que llegaban, a su vez, aportaban valses, pasos dobles, polcas, mazurcas y chotis.

Los patios de los conventillos y las calles en los días de fiesta, las salidas de las fábricas, de las obras en construcción o de los cuarteles, los bares, los pequeños teatros, circos y por supuesto los prostíbulos, eran los lugares donde la gente llegada de todo el mundo y del campo de Argentina y de Uruguay se divertían, cantaban y bailaban al son de pequeños conjuntos de guitarra, violín y flauta, que algunas veces agregaban clarinete y armonio.

De la imaginación, la improvisación y la picardía, se adaptaban a cada público que escuchaba las letras que mas tarde se repetirían en otros lugares.

De esa mezcla de géneros diversos, pero también de culturas y de psicologías sociales diferentes, de esperanzas, de sueños, de frustraciones y en definitiva de variados sentidos de la vida, surgió el Tango.

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

LA MÚSICA PROSTIBULARIA

 

A fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, los habitantes de los centros urbanos, la aristocracia y los escritores que no se acercaban a las periferias, o que si lo hacían mantenían una actitud hipócrita, consideraban al tango como un producto del lupanar.

Este desprecio era algo corriente en las clases altas, que veían al tango como un producto propio de las clases marginadas, que habitaba en los suburbios.

De todas formas, no se puede desconocer en los orígenes del tango una influencia prostibularia, ya que ocurría que esas formas de música que sirvieron de precedente al tango, la de origen hispánico y la milonga, así como muchos otros géneros europeos, se cantaban en los quilombos del Río de la Plata.

El ambiente  libertino del prostíbulo y el alcohol desinhibían a los concurrentes y favorecían la improvisación, las obscenidades y las zafiedades.  Las letras de las habaneras y de las milongas eran modificadas y adaptadas, en mezclas con altas dosis de humor y groserías.

El tango vivió en casas de baile de muy segundo orden, en peringundines y lupanares. Las letras no hicieron otra cosa que reflejar el ambiente que les daba vida.

Como no se trataba de una cultura de hogar, sino aun en boca de personas de cierta educación, quedaron circunscripta a los muros que ocultaban la vergüenza de la ciudad.

Además nació una poesía propia de rufianes, compadritos y malevos, cuyo personaje central es el canfliflero, el cafiolo o proxeneta, o que sin llegar a serlo vive gracias a una mujer que ejerce la prostitución.

En muchas letras de tango, ya pulidas, pueden percibirse la influencia que ejercieron el prostíbulo y lo rufianesco en el género.